jueves, 16 de junio de 2011

Estabilizandome...

En mitad de la bacteria e.coli de los pepinos, la olvidada guerra de Siria y la dualidad política tan estúpida que estamos viviendo... Yo sigo con mi vida.

Mi corazón sigue en Barbecho emocional como hace ya muchos meses, no dejo de sorprenderme día a día con las experiencias que vivo, las que oigo de amigos/as e incluso sigo pensando que estamos en un momento de absoluta hipocresía moral, donde todo y todos nos dedicamos a vender una imagen que no siempre se corresponde con la realidad de lo que somos, que nos dedicamos a pensar exclusivamente en nosotros y en nuestro hedonismo más exhaustivo de nuestro propio placer, sin pensar en las consecuencias, sin reflexionar en todo lo que pueda conllevar actuar de esta forma.

Lo cierto es que esa desmotivación personal de la que hablaba hace poco, no ha cambiado demasiado en este tiempo sin escribir. Sigo desconfiando "hasta de mi padre" (como se suele decir) y en el fondo no me apetece embarcarme en ningún tipo de situación o relación que pueda llevarme a volver a pasarlo mal. Estoy en ese momento de reflexión personal, dónde busco esa cosa que siempre ha fallado en mis relaciones personales, esa complicidad que poca gente puede decir que tenga con su pareja.

Todo requiere muchísimo esfuerzo, mucho tiempo, mucha lucha... Pero como todo lo que merece la pena, supongo que la satisfacción de conseguirlo, puede hacer que todo ese esfuerzo, ese tiempo y esa lucha, desaparezcan de mi cabeza en cuestión segundos, tras conseguir objetivos.

Me queda un mes para entregar el proyecto del master y que me he propuesto aprobar, que sin duda resolvería parte de mi vida profesional (aunque por otro lado, no me quedaría sólo con eso) y en la que he puesto muchísima ilusión. A su vez embarcada desde el primer día en mis dos carreras, una con muy buen futuro (pero sin vida social) y otra sin futuro en la península pero si en Canarias ganando 3.000 euritos ... Sin duda demasiadas cosas para estos tiempos que corren, en los que parece que doy dos pasos y todo me agota, pensar en el futuro más inmediato no me cansa sino lo siguiente…. ¿Será mi falta de hierro que me está pasando factura con la enfermedad que acarreo?¿O quizás que estoy cansada de luchar tanto, para luego llegar estampada a las puertas del fracaso?

Tengo 25 años, vivo con mis padres, llevo mi vida lo mejor que sé, cuido de un perrita enferma de lesmania, intento estar con mi familia casi todos los días (a pesar de que siempre parece poco o parece mal) y la realidad, es que en el fondo, hay veces que me siento completamente vacía, siento que no termino lo que empiezo, o que cuando lo acabo, siempre podía haber sido mejor o que simplemente tengo lo que me merezco, por no elegir ni luchar por las personas o las cosas que realmente merecen la pena.

¿Serán mis valores o mi forma de sentir o quizás mi manera de ver la vida, lo que hace que sea cuasi-imposible dar con personas con las que encajar?¿Será que con el tiempo me vuelvo mucho menos flexible e inconformista con las cosas y las personas mediocres, que no me aportan nada, y quizás por eso siempre pienso que mejor quedarme como estoy, que esforzarme en conocer a alguien que solo vaya a desinflarme emocionalmente de nuevo (y hablo de conocer gente tanto hombres como mujeres para hacer amistades, ni siquiera hablo de relaciones personales...) ?

¿Por qué está tan de moda el hecho de ser egoísta, pensar sólo en uno mismo y aprovecharse de los sentimientos de las personas, machacando y dejando un millón de cadáveres por el camino, sin sentir ni un ápice de remordimiento? ¿Por qué es todo tan banal? ¿Tan vulgar? ¿Tan mediocre y mezquino?¿Tan vacío?¿Tan mentira?¿Tan de apariencia?...

No me gusta el mundo en el que vivo, no me gusta las preocupaciones que tenemos a diario, no me gusta tampoco que pasemos por la vida sin pena ni gloria habiendo un millón de cosas por hacer y sin embargo dejamos pasar los días viendo la televisión, encerrándonos en nuestra habitación o nuestra casa sin comunicarnos, sin ganas de gritar lo que sentimos, yendo a trabajar y poco más y que pasen los fines de semana agobiándonos en lo cortos que son y que en breve llegará el lunes otra vez, y con él, el despertador de las 7 de la mañana...

Lo mejor de esta etapa tan insensible que estoy viviendo, es que me está sirviendo para despertar de este letargo de irreflexión sobre mí misma. Estoy empezando a conocerme, a saber realmente lo que me gusta, lo que no, lo que tolero en mi vida o lo que tengo claro que jamás volverá a pasar por ella. Es un momento de "Darme cuenta", de espabilar, quizás de dejar a un lado todos esos sueños irrealizables para empezar a ver las cosas de una manera más dura, más fría, más áspera... Pero más real.

Aun me quedan un millón de cosas por descubrir dentro de mí, así que me parece que este largo periodo de tiempo de pasotismo con los demás, se alargará hasta que me encuentre del todo y esté preparada para empezar a interactuar con el resto de las personas que se me crucen por el camino. No me preocupa que haya dejado casi de sonarme el teléfono, simplemente me apetece ver que la gente de mi alrededor a la que quiero está bien (si no es así sí que salgo corriendo a ver si puedo ayudar) y lo demás me importa bastante poco. Ahora mismo siento que necesito analizarme aun más, y empezar a elegir lo que quiero, lo que busco y ponerme las pilas con mis metas personales, para conseguirlas, dejando de lado la pereza, la desilusión e incluso el agotamiento personal, utilizándolas como excusa para no seguir esforzándome por muy duro que sea.

Sin lugar a dudas, son momento definitorios para mí que espero den su fruto. A pesar de estar tan reflexiva estoy fuerte, no estoy triste ni tampoco estoy regocijándome en mis penas (como las que podemos tener todos) estoy intentando ver el lado positivo de todas las cosas que me pasan o me están pasando en este momento, y aprender de ellas de la mejor manera posible, aunque sean desagradables, aunque me hagan daño y lo que es más importante, aunque jamás llegue a entenderlas, porque si algo estoy empezando a asimilar, es que no todas las experiencias que vivimos en nuestra vida, tienen un por qué al que responder o quizás en muchas ocasiones no somos nosotros mismos los más apropiados para responder ese tipo de preguntas... (Algo que llevo siglos pensando y que me martirizaba intentando encontrar el por qué de las cosas, de todas, cuando no siempre lo hay)



...

Sapos y líquenes


Tanto tiempo después descubro que quizá aquellas lágrimas no fueron del todo inútiles. Que probablemente sea necesario abrir de vez en cuando las compuertas de ese embalse de pena líquida que algunos llevamos dentro. Aunque sólo sea para que no se nos llene el alma de sapos y líquenes.

...