viernes, 1 de julio de 2011

Un 14 de junio.......




La historia que os voy a contar no lo vais a creer pero es verídica no es ciencia ficción. Todo empezó un 14 de junio del 2008 en el buffet “Fescco”, soy vegetariana… bueno era vegetariana desde los 16 años más o menos y solía ir mucho a ese buffet, zampaba como nadie zampa. Ese día me toco el graciosillo de turno que cada vez que pasaba por mi lado me hacia la misma pregunta “¿todos esos platos son tuyos?” yo lo ignoraba por completo, es más, pensaba que de un momento a otro lo podía mandar a la mierda y quedarme tan ancha.
Llegados a los postres mi amiga Mónica no podía más y se fue al aseo dejándome sola con mi helado de chocolate, acto seguido el individuo que no paraba de incordiarme hizo acto de presencia para preguntarme en un tono más alto “¿Por qué te has comido todos los kiwis? Si, tu… se que te lo has comido tu y ahora no queda ninguno para mí”. No sé porque pero todo lo que paso esa noche se me quedo grabado a fuego. Evidentemente volvía a pasar de él y cuando vino Mónica del aseo le dije que por favor nos fuéramos que dicho individuo se estaba poniendo pesado.
Mónica y yo nos salimos a la calle, lo típico… vas hablando, sacas el paquete de tabaco, etc.… cuando de repente sale corriendo a la puerta el pesado de turno y me dice “Te vas sin decirme tu nombre” yo me quede a cuadros, pues no os lo creeréis pero estuvimos más de media hora en la puerta del “Frescco” hablando y al final le di mi número de teléfono porque quería quedar conmigo.
Estuvo varios días mandándome mensajes absurdos que me hacían reír que al fin y al cabo es lo que verdaderamente importa. Un día quede con él y aun no sé si fue por compromiso o porque de verdad quería conocerlo más.
Madrileño de 27 años, informático, independizado y opositando para nacional… ¡LO TENIA TODO! Y además, era muy guapo y simpático aunque en un principio muy pesado, todo hay que decirlo.

El día que quedamos se empeño en ir a la playa y pasear como dos enamorados bajo la luz de la luna y no, no es una película, paso así en realidad mientras decía a los cuatro vientos lo enamorado y poco correspondido que estaba a todo el mundo que paseaba por la playa de san Juan. Yo le daba largas todo el rato y el pensando ya en boda, quería conocer a mis padres… mi vida en ese momento pasaba ante mí como una película en blanco y negro, NO PUEDE SER.

Nuestro idilio duro poco más de un año más o menos, hablábamos todos los días por teléfono, subía a Madrid prácticamente todos los fines de semana, el bajaba de vez en cuando, pero llego el momento de formalizar algo, matricularme en la universidad de Madrid… buscar trabajo para aportar en casa y no ser una ocupa, el en todo momento quería vivir conmigo y tenia pensamiento “familiar” si, con boda incluida…
La convivencia con él era insuperable, le molestaba todo y tenía que ser todo como él quería, no podía irme con mis amigas de cervezas porque si bebía no me dejaba entrar en casa… UN INFIERNO. Me pase días llorando hasta que pille un vuelo de vuelta a Alicante, le deje parte de mis cosas a una amiga y las otras me las traje…

Me entere que se acostó con mi mejor amiga por aquel entonces cuando está subió a ver Madrid porque nunca había estado por Madrid, el se ofreció a enseñarle la ciudad, según él yo le iba a enseñar poca cosa ya que era una mujer de “noche” que había llegado a Madrid a pasearme y a contonearme por todo Gran Vía.
Mis primas no entendían la “relación” que yo tenía, me llamaban todos los días por si tenían que ir a por mí… estaban muy preocupadas porque su forma de ser había cambiado. Cuando yo iba de visita las cosas iban muy bien pero fue irme una temporada y cambiar todo. Yo no podía entender nada de lo que me estaba pasando, era una situación que nunca había vivido. Las veces que había subido a Madrid habíamos salido de fiesta sus amigos y mis amigas. Una de las veces que subí con mis padres (fue el encuentro formal) me llevo a ver Escorial por la noche, creo que nunca podre olvidar esa noche… nos empezó a llover de repente y como en una película llegaron los besos bajo la lluvia. Otra escena que también recuerdo como si de una película se tratase fue nuestro primer encuentro en Madrid. Por la noche me suelo perder porque mi orientación es nula sobretodo en Madrid que hacía tiempo que no subía y encima el día que llegamos estaba lloviendo, el me dijo de quedar en la C/Bailen pero me perdí (como no…) bueno el caso es que al final nos encontramos en un puente muy conocido de allí, uno a cada lado del puente, sin paraguas… calados hasta los huesos! terminamos en el centro del puente besándonos… francamente una imagen muy bonita.

Pues creo que los recuerdos que quiero conservar son los que me hicieron reír, mis besos de película en Madrid y poco más. De todo lo malo siempre se puede sacar algo bueno, tuve el apoyo de mi familia allí en Madrid, mis amigas y conocí mucha gente… una experiencia más en mi vida.



Mis madriles y yo, cuento de nunca acabar...

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