miércoles, 29 de junio de 2011

Aventuras por los madriles....



Todo empezó un jueves cuando Akiko decidió subir ese mismo fin de semana a Madrid, “no nos vendrá mal un cambio de aires” decía ella. El viernes salimos de Alicante sobre las 22h de la noche con el coche del novio de Akiko, estuvimos a base de redbulls y yo no sé porque bebía si no iba a conducir.

Llegamos a las 2 de la mañana a Madrid y fue visto y no visto, a las 3 ya estábamos en Torre Europa con una copa en la mano, ginebra con limón mmmmmmm… ¡Qué tiempos aquellos! Éramos 4 locas que solo pensábamos en beber, beber y beber. Pillamos el coche de Ana que se podía calar en cualquier momento e íbamos saltándonos los semáforos. Tengo muchas lagunas de aquella noche porque no pare de beber, fumar y demás cosas, creo recordar que de las escapadas a Madrid ha sido la más LOCA de todas.

Al día siguiente Akiko hizo justamente conmigo lo que yo hacía con ella todos los domingos, contarle que había ocurrido la noche anterior. Yo no me lo podía creer lo que me estaba contando, por eso me dolía tanto la cabeza. Nos bajamos a la piscina, un baño no me sentaría nada mal mientras Ana nos adelantaba lo que iba a pasar por la noche y yo dándolo todo el viernes faltando el sábado… Já!
Por la noche no pudimos coger el coche de Ana entre otras cosas porque no sabíamos dónde estaba y decidimos como buenas madrileñas pillar un taxi dirección el Hipódromo. Una de las mejores revistas de moda nos había invitado a la inauguración de la nueva temporada de verano del hipódromo. Los fines de semana lo tenían como lugar de reunión la alta sociedad y ahí estaba yo entre tanto “pijerio” cuando no sabía distinguir entre un Prada y un Chanel.

En cuestión de segundos Akiko y yo nos rodeamos de ejecutivos a cual más viejo que poseían petroleras por todo el mundo. Akiko comento en alguna ocasión que ella estaba comprometida a lo que los ejecutivos decían “querida el dinero puede con todo…” no sabíamos cómo salir de ese “círculo de viciosos” que se hallaba a nuestro alrededor.
Lo único que me gusto fue que cada vez que levantaba la mano venia el camarero con un Bombay con Limón, que memoria, ¿eh? Yo le decía “muy bien, muy bien así me gusta, que te acuerdes”, no estaba acostumbrada a tanto glamour, tenía solo 20 años y de tomar cañas y sangría nunca me habían sacado, eso fue el inicio de una nueva etapa.

Siempre me acordare de mi primera noche con la alta sociedad madrileña con protocolo y demás cosas que con el tiempo he ido asimilando. Había aseos para la gente chic y nosotros éramos esa gente, estábamos en la zona vip acordonada por cordón de terciopelo. Los demás fines en Madrid no fueron tan especiales, una se acostumbra muy pronto a lo bueno y deja de sorprenderse por esas pequeñas cosas.

El domingo nos levantamos genial gracias al sitio que fuimos no teníamos resaca ni lagunas, todo era normal pero teníamos que volver a la rutina. A Ana se le ocurrió una idea, temía las ideas de Ana eran siempre catastróficas, siempre terminábamos en mitad de la nada, sin coche sin pelas y muy borrachas, sin ir más lejos… cuando fuimos a Ibiza casi perdemos el barco de vuelta porque Ana se durmió, se olvido, vamos que nuestra querida Ana es un desastre y aun sabiéndolo siempre le dejamos que nos planee todas las salidas.
En definitiva, la vuelta a Alicante la hicimos con Ana pero si a la ida no le paso nada al coche del novio de Akiko, a la vuelta si,  se comió un pivote aparcando y lo dejo abollado.

Llegamos casi de noche y tuvimos la genial idea de seguir la fiesta. El lunes a las 8:30 estábamos aún por el puerto en el DI ROMA (no ha llovido nada…) y yo entraba a trabajar a las 9h, llegue puntual pero en unas condiciones que no se las deseo a nadie. En ese momento era jefa en un periódico muy importante y menudo el pitorreo que hubo durante toda la mañana. Me pille la tarde libre para dormir pero me fui de cañas porque Ana aun seguía en Alicante, nuestro fin de semana termino en el aeropuerto despidiendo a Ana borrachas, el martes todo volvió a la calma….

Después de 6 años sigo subiendo todos los años, podría decirse que es una vía de escape para esa niña pija que llevo dentro. La Gran Vía, Preciados, La latina, Chueca, Serrano, Ortega y Gasset, Sol….
¡¡ME ENCANTA MADRID!!

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