miércoles, 5 de enero de 2011

Empiezo el año sola....


Nuevo año, nueva vida y nuevas metas, como siempre y a pesar de todo incansable. Actualmente no estoy pasando por el mejor de los momentos, ya sabéis los que habéis estado leyendo mi blog en los últimos meses y es que el estar de bajoncillo hace que todo alrededor se haga más oscuro, menos brillante y por qué no, menos motivador.

El país está deprimido, se venden más ansiolíticos que nunca, el paro acaba el año con casi 7 millones de parados con pocas posibilidades de inserción laboral, por tanto, no hay pasta, no se consume y encima para colmo, nos han prohibido fumar en cualquier sitio público. Nos hacen pagar casi por respirar y solamente puedo decir una sola cosa: Estoy harta de prohibiciones, de limitaciones y obligaciones... Tantos deberes para tan pocas alegrías sociales. Con esto no quiero meterme en temas escabrosos de la política del país, pero si reivindicar, como siempre he hecho, lo que creo injusto.

Atendiendo a esta pequeña pero intensa introducción que he hecho, es evidente que el panorama social no acompaña a que la vida de uno como individuo/ciudadano, sea la más fantástica y maravillosa en este momento, porque por un lado u otro nos afecta a todos, si es a uno mismo, es algún familiar, amigo o colega cercano, pero siempre toca. No obstante empezamos el año y con él toca ordenar metas, obligaciones personales y empezar, una vez más de cero. Quizás ésta es una de las veces que más me está costando levantar cabeza por la situación que estoy viviendo ahora, demasiados cambios drásticos de valores instaurados en mi cabeza desde pequeña, demasiadas malas noticias, vuelta a mis complejos, cada día más perfección a la que parece que nunca llego, demasiados problemillas que por desgracia no sólo dependen de mí, y como siempre digo, lo peor de todo, YO, que no dejaré nunca de ser mi peor enemiga.

A nivel laboral las cosas están fatal, se aprovechan del empleado atendiendo a la crisis tan brutal que hay, no pagan como deberían, ni por asomo, se mienten en las entrevistas, trabajando muchísimas más horas de las permitidas que además por otro lado no dejan de ser absolutamente improductivas. A nivel familiar las cosas siguen jodidas y sin demasiada sensación de arreglo, y a nivel sentimental... Para qué hacer mención de ello...

Al menos estas últimas semanas me estoy empezando a dar cuenta de que efectivamente y muy a mi pesar se puede vivir bien sin tener a nadie al lado, a nivel sentimental. Consiste en quererse lo suficiente a uno mismo para no necesitar el cariño de un ajeno, extraño que jamás sabrás por dónde te va a salir, porque hasta el que parece más bueno, más sincero, más romántico y más creíble, suele acabar metiendo la mata y mintiendo.

Estoy empezando a asumir, por mucho que siga pareciéndome triste, que puedo perfectamente ser feliz disfrutando de mi familia, que mal o bien siguen ahí, de mis amigas que por fin creo haber encontrado esas personas que me entienden me comprenden y velan por mi bienestar sin buscar nada a cambio. Es cierto que siento que añoro los mimos, que mi teléfono suene y oiga un te quiero, una caricia, un "Que guapa estás hoy", un "¿Qué tal tu día?", un "Quiero verte", un plan de cine, cena y dormir juntos o una simple escapada de fin de semana, sólo pensarlo me hace estremecer... Pero la realidad es que no he encontrado a nadie que realmente sienta hacer nada de esto conmigo al día de hoy de VERDAD, ni yo tampoco tengo ahora mismo la necesidad de conocer a nadie que vuelva hacerme daño. Supongo que es una etapa de mi vida donde mi coraza, ésa de la que tanto hablan últimamente, a nivel sentimental debe reforzarse, hacerse dura como el acero, infranqueable, intocable porque obviamente las heridas de tantos años sin cicatrizar, hacen que al final se infecten de tal forma, que puede llegar un momento que no tenga cura y sólo quede amputar... (Y claro, vaya putada...). En definitiva que empiezo el 2011 con ganas de cuidarme más, que me sirva este año como entrenamiento personal, entrenaré mente y cuerpo de alguna forma al mismo nivel porque sin duda ahí está el equilibrio, en sentirse suficientemente bien con uno mismo como para dedicarte una horita o dos a cuidarte, a verte mejor y a sudar todas esas energías negativas que llevamos arrastrando mucho tiempo...

Sin más sólo puedo pediros que me regaléis ánimo, fuerza, constancia y fuerza de voluntad, porque obviamente estos propósitos sólo se consiguen con un cocktail bien cargado de todas estas importantes e intensas esencias personales.

Gracias a mis queridas amigas que aunque estén lejos hoy por hoy las siento más cerca que nunca.


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