sábado, 4 de septiembre de 2010

Una llamada inesperada....



Hay veces que anhelamos que nos mimen y cuando lo hacen nos extraña. Nos pasamos media juventud (edad del pavo) preguntándonos “no me llama, ¿Por qué no me llama?” Y cuando por fin el hombre que te gusta un día sin venir a cuento te llama es cuando… ¿Por qué me llamará? Absurdeces de la vida porque cuando no nos llama también nos preguntamos ¿Por qué no me llama? Ahora mismo tengo en mente una chica sentada frente a su teléfono esperando una llamada. ¿Cuántas chicas estarán ahora mismo a expensas de esa llamada? ¿Cuántas de nosotras estamos a expensas de esa llamada? ¿Por qué nos asusta tanto lo impredecible? ¿Por qué tenemos que saber el día y el momento que nos van a llamar? Y en muchas ocasiones nos da por contestar “¿para qué me llamas?” seguido de un… “para saber como estas” de él, no me digáis que no es bonito pero aun así, no estamos contentas y le buscamos las 5 patas al gato. Buscamos que nos sorprendan y que nos llamen, buscamos mimos a deshoras y cuando llegan nos preguntamos ¿y ahora porque? Realmente tenemos la necesidad de saber y programar el momento de “te llamo para saber cómo andas” desde cuando nos asusta que ¿nos sorprendan? Creo que todo el mundo desea que la persona que quiere le sorprenda constantemente por A o por B.
No cuestionamos verdaderas absurdeces que tarde o temprano pasaran y si no pasan es porque no deben de pasar, sin más. Pero no, nosotras buscamos y rebuscamos alguna cosa por pequeña que sea, le buscamos un porque a eso tan bonito, le buscamos un porque a la espontaneidad, a ese simple pensamiento… ¡A lo más natural del mundo!

Sabemos que el día de nuestro cumpleaños alguien nos llamará, nos regalará algo o nos sorprenderá con alguna cosa. En navidad vemos a la familia, recibimos llamadas y el último día del año se colapsan los teléfonos mandándonos mensajes de feliz año. Esta todo programado por fechas e incluso por hora, como también, como olvidarnos de los aniversarios de boda, los aniversarios de novios, las fechas señaladas del primer beso… si, realmente hay gente que ese día lo guarda muy dentro ¿y por qué no? Aunque yo no lo critico pero he de decir que eso es lo más cursi del mundo. Dejamos a un lado la expresión natural del decir o hacer y el fácil pensamiento que es la espontaneidad, llamar sin venir a cuento. Esta palabra solo existe en la RAE, nos falta a muchos de nosotros y debemos de aplicarnos todo que sin venir a cuento podemos llamar y dar una grata sorpresa.

Creo que hemos llegado al filo de la navaja… “si lo hacen porque lo hacen y si no… porque no lo hacen” y seguidamente tendemos a magnificar hagan lo que hagan. Porque no nos planteamos aunque sea solo por unos segundos que en la realidad, si que nos podemos salir de los márgenes y las reglas establecidas, ¿por qué no pensar que podemos y debemos regalar, llamar o dar mimos cuando realmente nos nazca?

Hoy sinceramente estoy muy feliz por muy absurdo que suene, una simple llamada cuando no la esperaba ha hecho que mi día tenga otro toque, que sea más feliz.

Si en una semana no vuelve a llamarme sin venir a cuento pensaré…. “Jo… y ahora, ¿Por qué no me llama? ¿Estará enfadado? ¿Le habré dejado de gustar? Jajaja… mujeres… hombres… somos una especie rara sin definir…



Besos y azotes, ser malos hoy sábado noche…

Noches para no dormir....

Algunas noches me despierto de madrugada.
Intento concentrarme en los ronquidos de Perra-Foca,
en los ruidecillos que hace el Pobre-Conejo al beber agua.
Inexplicablemente, son sonidos que me relajan.
Perfilo todo lo que puedo mi cuatro corporal y clavo los ojos en la pared.
Pienso entonces en tortugas, enormes y preciosos caparazones.
Aprieto con los dedos la almohada y me niego a girarme.
No quiero ver la ausencia.
Otras noches pienso en ciudades que no existen, iguanas que no compré,
amaneceres que me envuelven, frutas que se comen con piel,
el quejido de una guitarra y una camiseta a rayas.
Sonrío y me giro para dormir al revés.



PD: Definitivamente era un buen vino.