lunes, 16 de agosto de 2010

¿El orgullo nos puede?

En ocasiones, tras discusiones o peleas (sobre todo sentimentales) pensamos siempre en que llevamos la razón. En muchas ocasiones contamos lo sucedido a amigos cercanos, familiares y demás para corroborar que tu actuación en ese momento ha sido la correcta, que llevas toda la razón y debes esperar a qué tu pareja se de cuenta, y se retracte de su opinión, consiguiendo así que tu EGO se sienta reconfortado, fuerte y duro para próximos conflictos que puedan suceder.


Todo esto es típico e incluso tópico, lo cual no le quita veracidad. Me da rabia sentir en muchas ocasiones, esa sensación de "poder" cuando sabes que llevar razón, que tu actuación ha sido ejemplar, o que al menos sabes que lo has hecho lo mejor que has sabido, y sin embargo en el fondo algo me dice que realmente es imposible no poderlo hacer hecho de otra forma, que hubiese sentado algo mejor a la otra persona. De este modo, tras el desagradable acontecimiento siento una terrible duda: "¿Quizás no lo haya hecho tan bien como creía?¿ A lo mejor debería haber usado otras palabras? hombre, es verdad que algo de razón tiene, ¿Por qué sigo quitándosela?¿Para no bajarme del burro?"... Estas preguntas se las ha hecho mi subconsciente en plena disputa en multitud de ocasiones (aunque tirándome un cable os diré que no siempre me surge la duda, muchas otras veces estoy segura de mi actuación, sobre todo cuando no me da miedo a perder a ésa persona o porque sé que no la voy a perder nunca (lazos sanguíneos muy cercano) o porque realmente no me interesa en exceso esa persona).
Todas estas dudas tan relativas que me surgen, sobre todo con la persona que tan inestable me hace sentir, de la cual ya os he hablado muchas muchas veces, incluso en ocasiones hasta en clave, hacen me plantee todo antes de tomar una decisión de algún topo, e incluso de decir lo que realmente siento por miedo a las repercusiones que ello pueda conllevar. Tanto es así que cuando discuto, por muy enfadada que esté, dolida, cabreada incluso... Me puede más la necesidad de volver a la calma, como si no hubiese pasado nada (porque las peleas son realmente de escándalo) dejando de creer en mi orgullo y buscando su perdón por algún lado, puesto que casi siempre, cuando observas las cosas con perspectiva, te das cuenta que podían siempre haberse hecho mejor por ambas partes, y que si sigue reinando el AMOR y el RESPETO entre los dos, no merece la pena seguir alargando una agonía que sin duda, es una exclusiva pérdida de tiempo, con lo que tras dejar pasar un rato ( mientras pienso todo esto que os he comentado) me acerco y busco la forma de pedirle perón, en ocasiones explícitamente "Disculpa si te ha molestado la forma en que te he dicho..." "Ahora que lo dices, tienes razón, discúlpame" "Siento el tono que he utilizado, aunque no pretendo excusarme, llevo mucho estrés en el cuerpo de todo el día trabajando, perdóname"... En fin, que al utilizar la ASERTIVIDAD ( ponerse en el lugar del otro e intentar entenderle pisando con sus propios zapatos...) consigues así quitarle hierro a casi todo, darle importancia a muy pocas cosas, solo a las realmente fundamentales, e intentas disfrutar tus días a tope, con la mayor cantidad de sonrisas posibles y sin olvidar la suerte que tienes de tener a una persona tan GENIAL Y ESPECIAL a tu lado.
Así soy yo en las trifulcas de pareja, e incluso en las que son duras...

Sin embargo, hay personas que actúan completamente diferente a mi, lo cual no significa que sea peor ni mejor, simplemente son formas distintas de ser y actuar. El problema viene cuando la persona que quieres y con la que compartes tu vida, reacciona opuestamente a ti, e incluso la comunicación deja de ser una herramienta básica de utilización, puesto que es imposible que se lleve a cabo, los mensajes se quedan en la botella, la vía que utilizamos (boca-oreja) parece que no funciona por la barbaridad de decibelios utilizados por ambos, con lo cual la sordera de la oreja es inminente, mis ganas de arreglarlo no vienen a cuento puesto que él no quiere dialogar, prefiere encerrarse en sí mismo hasta el día "N" que decide dirigirte la palabra...Mientras toca aguantarse... En fin, que sino hay comunicación, al final ¿Qué queda?
¿Por qué en vez de utilizar un arma de doble filo como el ORGULLO, que tantas parejas ha destruido y que tan infelices nos ha hecho, llevamos a cabo la técnica de la asertividad? ¿No creéis que ponerse en una circunstancia en el lugar de la otra persona, que además casualmente amas y quieres muchísimo, te ayude a entenderla mejor e incluso a encajar sus salidas de tono y "meadas fuera del tiesto"?... Supongo que si todos hiciéramos lo mismo, las discusiones durarían poquísimo y probablemente sería todo mucho más fácil...