lunes, 12 de abril de 2010

Teoría del Caos...


Puede ser que con eso que ahora todo el mundo me llame abuela porque no salgo tanto como antes, haga que me este poniendo cada día un poco más “Nerds”, es posible, o quizás no, pero lo cierto es que siempre me ha llamado la atención este tema, quizás incrementado en parte porque mi funcionamiento profesional y personal se basa en la razón, en la relación causa-efecto de todas las cosas. Siempre he sido muy retorcida en estos temas, siempre he querido ir más allá en ciertas teorías que por una cosa u otra me han llamado la atención y como siempre intento relacionarlo con las relaciones sentimentales.

La idea de la que parte la Teoría del Caos es simple: en determinados sistemas, pequeños cambios en las condiciones iniciales conducen a enormes discrepancias en los resultados. El caos, en su constante interacción con el orden, nos lleva a, súbitamente, dejar de ser nosotros, nos abandona como un barco en medio del océano llevado por la corriente. De un momento, sin pensarlo, estamos ahí, enamorados: en el absoluto caos. Miles de cosas pasan por dentro y las razones apenas se aproximan, son muy dispares. Estamos en ese estado que explicó su autor Lorenz, por medio de la interpretación del clima: el aleteo de una mariposa. Este principio suele llamarse efecto mariposa debido a que, en meteorología, la naturaleza no lineal de la atmósfera ha hecho afirmar que es posible que el aleteo de una mariposa en determinado lugar y momento, pueda ser la causa de un terrible huracán varios meses más tarde en la otra punta del globo. Todas nosotras hemos tenido algún hombre en nuestras vidas que pocos meses después a ocasionado la hecatombe mundial ¿o no? Ahora podemos decir que lo que sufrimos nosotras primero son las mariposas en el estomago y cuando las dejamos estar se convierten en el efecto mariposa, todo un huracán de sensaciones…

También podemos pensar en el efecto mariposa de una forma más positiva en relación con el amor, algo así como: si una persona se cruza en tu camino, entra en tu vida, o bueno, se cruzan los caminos de dos personas, o tú te cruzas en el camino de esa persona, y surge algo hermoso, pero... que por una milésima, o millonésima, esa persona sale de tu vida, y se descruzan los caminos... Y entonces, en la segunda parte de esta teoría es, que la vida puede hacer que se vuelvan a cruzar esas personas, y en ese cruce se pueden dar las condiciones para que en esta ocasión el cruce de caminos fuera propicio.

Con Francois Lyotard, los que aún creemos algo de él, nos fuimos por un camino sin camino. Digámoslo así: como si Dorothy, la chica de zapatos rojos en el Mago de Oz le dijeran, sigue el camino invisible. O, mejor aún, el gato de Lewis Caroll del país de las maravillas diciendo: si no te importa a dónde vas, entonces no importa qué camino tomar.

En definitiva… eres tú, tu cuerpo, tu mente y el mundo que ves, esa relación entre el caos y la extraña cosa viva que eres.