martes, 19 de enero de 2010

Quien espera....

Como un mensaje en una botella hoy me llegaron noticias del naufrago que había desaparecido este fin de semana, todo tipo de respuestas en mi cabeza y sin embargo sigo muda leyendo palabra por palabra el mensaje. Estoy impasible ¿realmente estoy molesta? No siento nada, ni frio ni calor, no me esperaba recibir ningún mensaje de él, pero tampoco esperaba mi reacción. Ahora debería de estar escribiendo al menos 10 reglas de cómo pasar de un tío o como mandarlo a la mierda pero no, sigo impasible frente al ordenador, sin saber realmente que escribir pero planteándome… ¿Merece la pena escribir sobre ellos? ¿Hasta dónde podemos llegar? Y volviendo a mis dichos…. ¿Quien espera desespera? ¿Hasta qué punto podemos esperar? ¿Somos buenos esperando? Hay momentos en nuestra vida que nos vemos obligados a renunciar aquello que queremos por motivos personales o ajenos a nosotros mismos. Ahora me veo envuelta en una espiral interminable que incluso llega a ahogar por segundos y como muy bien dicen “una retirada a tiempo es una victoria” ¿planteándome una retirada? ¿Me he llegado a desesperar de tanto esperar? Elegir, elegir, elegir, a veces hay que elegir sin anestesia, decidir entre dos caminos sin pensarlo mucho rato, como cuando quitas una tirita de una herida, rápido, para que duela una sola vez y no se dilaten los sufrimientos.

Siento que el destino es destino y no hay nada más que hacer ni nada más que decir al respecto. Hace unos meses, aprendí a entender que todo pasa por algo, que si algo termina es por algo, que puede que sea para bien porque te espera algo mejor, que si algo queda inconcluso, el destino mismo se encargará de decir “Y colorín colorado este cuento se ha acabado" a lo que había empezado con…"Había una vez en un reino muy lejano..." A veces si le das dos oportunidades a las cosas y no resulta a la segunda, es porque simplemente eso no es para ti y ¿Dónde queda el dicho a la tercera va la vencida? Las terceras partes nunca fueron buenas ¿Por qué la 3 oportunidad si? Coherencias entre dichos, pocas, se solapan entre ellos. Lo dicho estoy hasta los piiiiiiiiiiiiiiii de los dichos.

¿Lo dejamos todo en manos del destino y cerramos los ojos? El destino no es tan autónomo como solemos creer, tenemos que guiarlo con señales luminosas, dudo que aparte de disponer de nuestras vidas, tenga la capacidad de adivinar lo que queremos y esperamos en cada momento.

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“Sin palabras… hay veces que puedo tocarte con las puntas de los dedos y otras, te escapas como el humo de mi cigarro… pena por ti, pena por mí, ¿existe el amor? Me pierdo entre mi fantasía, me pierdo pensando que haces que estas mariposas vuelvan a nacer una vez muertas y aun no te conozco… ¿destino? Sea lo que sea te esperaba….” 28/06/2009





Y la pregunta a todo.... ¿a que, a quien y porque estoy esperando? Pasan los dias, las semanas y los meses, una y otra vez la misma pregunta...