viernes, 3 de septiembre de 2010

Objetos enigmáticos y maravillosos....

Como los espejos de nuestra propia casa.

¿Por qué ni en el reflejo de cualquier ventana, ni en el de los probadores de las tiendas, ni en el de cualquier casa ajena, ni, obviamente, el de cualquier fotografía(por no mencionar siquiera las de tamaño carnet)...resulta nunca tan favorecedor como cuando nos miramos en nuestro baño?

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