domingo, 29 de agosto de 2010

NARANJA vs MANDARINA



Para algunos el dolor implica madurez ¿Pero como sabemos cuando la madurez termina y el dolor empieza? ¿Somos optimistas o masoquistas? Cuando se trata de relaciones ¿Como saber cuándo el dolor es suficiente? Cuando hacemos daño a una persona y después de un año estamos completamente seguros que esa persona te ha perdonado o ¿simplemente tantea el terreno? Soy una simple mandarina o para él ¿soy algo más que una mandarina…? ¿soy su media naranja? Una vez escuche de un hombre que solo buscaba mandarinas y desde entonces lo deje pasar, paso del presente al pasado en un abrir y cerrar de ojos. ¿Cómo la gente puede llevar un simple tablero de parchís a una relación o un tablero de oca, de puente a puente y tiro porque me lleva la corriente, impulsos que terminan por hacer daño a la parte más débil, a la persona que no jugaba… que apenas sabía de reglas ni azares ¿así son las relaciones? Absurdeces del azar o antojos de inmaduros que juegan a comerse mandarinas porque las naranjas les vienen grandes “…me como una y me cuento veinte…” Cuánto dolor puedo sentir sintiéndome una simple ficha de parchís que va y viene entre más fichas en un tablero algo desgastado… Busco algo más que una sonrisa bonita que viene acompañada de palabras que agradan al oído, busco un interior lleno de sensaciones, lleno de curiosidades y como no, de inquietudes y miedos… busco un interior verdadero, con sus fallos y sus virtudes. Harta de falsos amores creo haber encontrado al hombre adecuado con un gran corazón que busca comerse una buena naranja que pasa de mandarinas y pasa de jugar al parchís un sábado noche. Pequeño tengo suerte de haberte encontrado o mejor dicho me alegro de haberme dado cuenta de lo que tenía a mi lado… Gracias por existir… El sábado lloré por no tenerte cerca aunque sea 10 minutos como la canción de Efecto mariposa, lloré porque ahora mismo no veo mi vida sin ti y no se porque pero es algo extraño que me invade ¿amor?





Como diría Carrie: le quiero tanto que me duele hasta el pecho…

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