domingo, 25 de julio de 2010

Lectura de un domingo cualquiera.


He estado leyendo una y otra vez este artículo....

La agorafobia
En ocasiones las personas experimentamos “crisis” de ansiedad, de las cuales no encontramos explicación aparente.

SÍNTOMAS

Normalmente lo que experimentamos es un temor a espacios abiertos, situaciones sociales (como cenas, cumpleaños, visitas a amistades, en fin cualquier cosa que sea estar lejos de casa), sentimos temor a enloquecer, a perder el control, no podemos concentrarnos, nos dan palpitaciones muy fuertes, sentimos que nos ahogamos, nos cuesta respirar, sudamos mucho en las manos, frente, nos dan temblores de pies y manos, nos mareamos, nos dan náuseas o incluso vomitamos; y lo peor de todo sentimos que nadie nos entiende.
Lo que pasa es que estamos atravesando por un ataque de ansiedad. Para entender este fenómeno, es que he escrito este artículo. Primero permítanme presentarme, mi nombre es Galo Guerra, soy psicólogo conductual, y he padecido en el pasado de “ansiedad generalizada”, por eso es que escribo en plural, me incluyo pues yo también he sufrido de ansiedad.

CONCEPTO

Superar la ansiedad, se me hizo más fácil cuando la entendí. La ansiedad es una forma de afrontamiento natural en todas las personas. Sirve para defenderme de los peligros que pudieran ocurrirme de dos maneras: huyendo o atacando. Si alguna vez has sentido que tienes que salir corriendo de un sitio pues no puedes controlarte, y te sentirías mejor en casa, entonces estas huyendo. Si te has puesto irritable y has encarado a la gente que te rodea, entonces has atacado.
La ansiedad es necesaria, pero sin embargo, como todo en la vida, debe tener una justa medida. Lo que nos ocurre cunado sentimos ansiedad, para quienes la hemos padecido, o la estamos viviendo actualmente, es que los niveles de esta emoción son muy altos, y se nos salen de control.

CAUSAS

La pregunta más frecuente es ¿por qué a mí?. Hay muchas respuestas, algunas tienen que ver con el estilo de vida, pues una vida muy agitada y de mucho estrés es terreno fértil para padecer ansiedad. También es posible que se encuentre envuelto en demasiadas actividades, todas y cada una de ellas muy exigentes, y no te hayas acordado de tener recreación y descanso. En otras ocasiones, puede ser que en la familia no te hayan enseñado a controlar la ansiedad, pues ésta es una habilidad adquirida, y lamentablemente, hay ocasiones en que en casa ser ansioso es “pan nuestro de cada día”.
Lo que me encontré conmigo mismo, y he visto en muchas personas, es que hay una activación física de la respuesta de defensa, aún cuando no hay nada aparente que me obligue a defenderme. Entonces muchas veces la ansiedad se experimenta sin ninguna causa, es interna. Al entender esto dejé de buscar explicaciones en lo externo y decidí concentrarme en lo interno.

BIOLOGÍA

La ansiedad entonces es normal, la provocan sustancias u hormonas que todas las personas poseen, se llaman neurotransmisores, y su función es llevar información a través del cerebro para poder adaptarnos. Existe una posibilidad de que haya un desbalance en estas hormonas, y que sea por enfermedad física, como por ejemplo el hipertiroidismo, si este fuera el caso consulta a tu médico endocrinólogo o internista para que te mediquen. Si no padeces de alguna enfermedad física, entonces nos vamos a lo psicológico.
Cada hormona tiene una función en específico, en el caso de la ansiedad la más fuerte es la adrenalina, ¿conocido el nombre verdad?. Ella es la que hace que nos defendamos y ataquemos. Sirve para otro montón de cosas, pero en nuestro caso, es importante porque ésta es la que se nos salió de control. Existe una teoría que se llama la “homeostasis de neurotransmisores”, que lo que dice es que todos son necesarios, pero que deben guardar cierto equilibrio.
En el caso de la ansiedad necesitamos recuperar la hormona del placer, que es la endorfina, también todos la producimos de forma natural, pero a los ansiosos se nos ha olvidado que ella existe, y tenemos rato de no provocarla. La gracia consiste en generar endorfinas, ellas nos ayudarán a equilibrar nuestras funciones físicas.

COMPORTAMIENTO

La ansiedad nos hace hacer cosas que normalmente no nos gusta hacer, como dejar de visitar amistades, aislarnos, evitar salir de casa, no querer ir a lugares abiertos o lugares públicos, y esto deteriora nuestra vida social y familiar. Raras veces nuestros allegados nos entienden, y más bien nos obligan a salir cuando no queremos.
Si esta situación no nos agrada ¿por qué actuamos así?. Como ya dije la ansiedad sirve para enfrentar o huir. Es lógico que si estamos en una situación desagradable deseemos evitarla tanto como sea posible. Pero en el caso de la ansiedad, ella es tramposa. Resulta que cada vez que evitamos una situación que nos la provoca, y sentimos que ella ha disminuido, en realidad la hemos fortalecido.
Lo que pasa es que cuando nos alejamos de lo que resulta desagradable, sentimos que la ansiedad disminuye, y esto nos da una falsa idea de tranquilidad. La realidad es que al evitar o huir, le damos fuerza a la ansiedad pues generamos “ansiedad anticipatoria”, esto quiere decir, que nos ponemos ansiosos de llegar a padecer otra vez ansiedad. Entramos entonces en un círculo vicioso. Algo nos produce ansiedad, lo evitamos, pero al evitarlo activamos la ansiedad por tener otra vez ansiedad, y finalmente padecemos de otro evento ansioso. ¡Que montón de ansiedad!
Para entender lo que acabo de escribir, he aquí un diagrama que diseñé y que trabajo en consulta con los pacientes:

EVENTO ANSIÓGENO



ANSIEDAD



ANTICIPATORIA



EVENTO



ANSIÓGENO



ANSIEDAD



ANTICIPATORIA

Entonces lo que resulta importante es lograr romper este círculo vicioso, no sobre el evento ansiógeno, como normalmente lo intentamos, sino más bien sobre la ansiedad anticipatoria.

PENSAMIENTO

Es lógico que cuando nos encontremos ansiosos nos desorientemos. Esto sucede porque la respuesta física específica así lo requiere. Es decir, si nos asustamos, el cuerpo no necesita que pensemos muy complicado, sino más bien rápido y simple. O sea, que la producción de pensamiento es muy rápida y primitiva, por eso es posible que cuando se acelere el corazón o la respiración pienses que te vas a morir, que te va a dar un infarto, que no puedes controlar el pensamiento, que te vas a volver loco, que quieres salir corriendo a tu casa, etc.
Este pensamiento ocurre de esta manera porque las hormonas que llevan la información de un lado a otro en el cerebro están aceleradas. El contenido del pensamiento no es correcto entonces, y esto hace que la realidad la veas de una manera diferente, haciendo más grandes los síntomas de lo que realmente son.
La verdad es que casi nunca te llega a pasar todo lo malo que crees que te va a ocurrir. Aunque estés convencido de lo contrario. La verdad del caso es que tu cerebro está en facultades de controlar la situación, pero hace tanto que no lo haces que te has acostumbrado a pensar que ya no lo vas a lograr.

¿Qué Hacer?

Los siguientes pasos o recomendaciones no deben de tomarse como una terapia como tal, esto nunca sustituirá a la ayuda profesional. No descarte en ningún momento asistir a un servicio de asistencia psicológica.

• Busque un terapeuta conductual. Lo más importante es estar en contacto con un profesional que le enseñe a controlar la ansiedad.

• Cuando le sobrevenga una crisis recuerde: los síntomas no le van ha hacer daño, son pasajeros y desaparecerán.

• En el momento inmediato de la crisis, deténgase.

• Busque una posición cómoda, sea sentado o de pie.

• Practique ejercicios de relación por medio de la respiración.

• Concéntrese en los síntomas que desaparecen, note como la respiración se regula y el corazón baja su velocidad.

• Piense que los síntomas disminuyen y que usted podrá vencer la situación. Los síntomas no pueden vencerle a usted.

• Prémiese cada vez que logre enfrentar la ansiedad, dígase a sí mismo palabras de valor y coraje para la poder enfrentar la próxima crisis.

• Sepa que afrontar la ansiedad es un proceso gradual, y que irá viendo mejorías poco a poco, no de golpe.




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