lunes, 19 de julio de 2010

La manzana prohibida....


Hoy estaba dispuesta a escribir después de este gran fin de semana, pero se me hace cuesta arriba. Mi mente va por un camino distinto a mi cuerpo. Este se encuentra enjaulado a kilómetros de mi mente. Y he pensado en hablar de un tema que me ronda por la cabeza varias semanas…

¿Por qué nos negamos a nosotros mismos? ¿Por qué no somos tal cual somos? Muchas veces nos negamos, no nos dejamos llevar por nuestros impulsos más primitivos y a la vez tan naturales y nos reprimimos, unos por ser criticados y otros por miedo a que esos impulsos sean más fuertes que uno mismo. Siempre he pensando que lo mejor para no caer en la tentación es evitarla y es claramente una manera más de negarme a mí misma, negar infinidad de ocasiones de disfrutar buenos momentos con la gente que quiero y adoro. Como habréis comprobado no hablo solo de impulsos sexuales también veo que la gente se niega a hacer cosas que por regla general, por moralidad, están prohibidas a ojos de la sociedad en la que vivimos. Cuando somos pequeños no nos da reparo a hacer cualquier cosa, esta nuestra querida inocencia que nos aplaude a cada paso que damos. Cuando nos vamos haciendo mayores y mucha gente diría que es la etapa de “nos salen pelos en el…” perdemos esa inocencia y a muchos de nosotros nos envuelve un absurdo retroceso a lo “prohibido” ¿perdemos la inocencia o encontramos la moral? La moral es lo bueno y lo malo de las cosas, la distinción entre los dos puntos de vista pero ¿hasta qué punto podemos decir que lo que estamos haciendo es moralmente incorrecto? ¿De quien depende el veredicto final del bien y mal en determinadas ocasiones? Creo que es absurdo pensar en la moralidad de las cosas que hacemos hoy en día cuando tenemos tantas libertades sociales que día a día se van ampliando más. Nos limitamos y como he dicho al principio de este post “no negamos a nosotros mismos” En muchas ocasiones lo prohibido o lo moralmente incorrecto en algunas sociedades es completamente correcto. No creo 100 % en la moralidad de las acciones, simplemente intento adaptar mis propias leyes a la sociedad que vivo sabiendo que muchas cosas que yo veo bien, no están del todo bien.


Anoche mientras me comía una manzana en la orilla de la playa recordaba la historia que todos conocemos, bendita cultura judeo-cristiana. Pensaba en esas tentaciones que muchos de nosotros tenemos (me incluyo, of course!) y no queremos caer en ellas, frenamos nuestros impulsos reprimiendo nuestros instintos más básicos. Afortunadamente no vivimos en el Edén y podemos hacer lo que queramos y como queramos desde mi punto de vista, haciendo que convivan mis leyes propias con las del resto de la sociedad que me rodea. Desde comer una manzana hasta ejem con quien queramos. Es gracioso que me remita yo a este tema en cuestión sin creer mucho en la religión cristiana y comiendo a todas horas manzanas, es difícil creer que si fuera Eva sería pecadora perpetua y los que me conocen saben que de mi manzana al pecado, va muchos kilómetros….



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2 comentarios:

Dan dijo...

Yo creo que lo mejor que podemos hacer es seguir los impulsos.

Claro que antes de eso debemos de ser personas con un minimo de moral y etica, que basicamente consisten en respetar a los demas.

Desde ese respeto, lo mejor es decir lo que se piensa realmente y si, si te apetece regalarle flores: hazlo XD (eso es impulso)

Isamá dijo...

Hay una delgada linea, si la pasas malo y si no la pasas... peor! Querido lector jeje hay mucha gente que prefiere vivir en la ignoracia. Yo a veces estoy bien allí, eh... no se vive tan mal, de vez en cuando no viene mal ignorar los impulsos que pueden acarrearte graves consecuencias (ex-parejas, ex-rollos, ex-etc...)
En fin, yo me quedo con lo de... un impulso al año no hace daño! =)