domingo, 4 de abril de 2010

Hoy mi querida Gran Vía cumple 100 años!!


Se llamó Gran Vía desde 1886, mucho antes de existir, pero ese no fue su nombre oficial hasta 1981, cuando el nomenclátor de Madrid hizo honor al pulso popular de 70 años y olvidó las sucesivas denominaciones que acompañaron su desarrollo y también la historia de España.

Dejó de ser entonces la avenida de José Antonio, y también la republicana calle de la Unión Soviética, o aquella primitiva combinación Eduardo Dato-Conde de Peñalver-Pi y Margall. La Gran Vía cumple el domingo 100 años escapando a las definiciones unívocas: miliciana y franquista, agitada por el estruendo de los obuses y por la música de los cines y las salas de fiesta, con sabor a cóctel y a miseria de posguerra, nutrida del olor de las masas y del aroma de suavizante de ropa de las grandes cadenas...

Los Reyes y el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, presidirán el lunes los actos conmemorativos, que incluyen la inauguración de un monumento permanente a la vía.

Derribos y bombardeos

La Gran Vía nació en 1910 para convertir una ciudad provinciana en una capital moderna. El 4 de abril, frente a la Casa del Ataúd (llamada así por su estrechez), el rey Alfonso XIII inauguró las obras de este eje transversal que abría un tajo en la abigarrada arquitectura del centro.

Se derribaron más de 300 viviendas antiguas y antihigiénicas, que dieron paso al progreso pero no erradicaron la mala vida, por ejemplo, de la calle del Desengaño, aún hoy un punto de prostitución.

En la Guerra Civil la Gran Vía se convirtió en campo de batalla, lo que le valió el apodo de "avenida de los obuses" o "del 15 y medio", el calibre de las bombas que la asolaban a diario. El triunfo franquista la convirtió en escenario de desfiles militares y coronó su final con la construcción, en los cincuenta, de las torres de la plaza de España como símbolo de la salud del régimen.

Dos décadas antes de colocarse la primera piedra, la zarzuela Gran Vía ya se burlaba de ella. Hoy, la calle que enamoró a Hemingway, Gary Cooper o Ava Gardner seduce con la misma fórmula: ser castiza y cosmopolita, glamurosa, vital e imprevisible.

BAJO UNA AERONAVE GIGANTESCA

Un globo gigante, de 236,5 metros de largo sobrevoló la calle en 1930. El Graf Zeppelin era la aeronave más grande de su época, capaz de dar la vuelta al mundo. La misma estampa del dirigible alemán volando plácidamente sobre edificios emblemáticos se repitió en esa década en Nueva Jersey o Buenos Aires. Luego, con la llegada de los aviones, el acero del Graf Zeppelin se fundió para usarlo en la industria armamentística nazi, cuyo ejército desfiló por la Gran Vía años después.

MIL Y UNA CARAS

Parisina y castiza

Como "suntuosos palacios de la moda" se presentaba a los madrileños los Grandes Almacenes Madrid París. El actual edificio del grupo Prisa era en 1924 un establecimiento a imagen y semejanza de los famosos almacenes parisinos en los que estaba inspirado el inmueble de los años veinte.

'Glamour' Broadway

Hemingway decía que la Gran Vía era una mezcla entre Broadway y la Quinta Avenida. El primer edificio al estilo de la 'Gran Manzana' en la capital, el de Telefónica, se emplazó en el segundo tramo de la calle, concebida como una zona de ocio y de negocios

Los cines y la guerra

Finales de los veinte y principios de los treinta. La apertura de salas de cine en la Gran Vía preceden a la Guerra Civil. El Palacio de la Música inició en 1928 una estela que siguieron los míticos Callao, Avenida, Rialto, Capitol o Imperial, terminado un año antes de la contienda. El séptimo arte y la calle vivían un idilio equiparable al 'Romeo y Julieta' de George Cukor, que se estrenaba en 1936.

Transición y Movida

En 1981 el Ayuntamiento encabezado por Enrique Tierno Galván cambia el nombre de Avenida de José Antonio a Gran Vía, mientras la van guardia cultural de la Movida toma la sala Pasapoga. Además, la calle se convierte en el escenario de multitudinarias manifestaciones, como las del No a la Guerra y los desfiles del Orgullo Gay.

IMPONENTE EDIFICIO TELEFÓNICA

Un cartel de cartón piedra anunciaba la construcción de la entonces torre más alta de Europa. El edificio Telefónica, inaugurado en 1929, fue el primer rascacielos de Madrid, y se construyó antes que el Empire State. El bloque de la Red de San Luis otorgó presencia y personalidad al solar entre las calles de Fuencarral y Valverde. Sus casi 90 metros de arquitectura de corte racionalista -ejecutados por los arquitectos Ignacio de Cárdenas y Lewis S. Weeks- dotaron a la arteria central de la capital de un aire de fortaleza. Weeks se encargó de levantar el edificio bajo las enseñanzas funcionalistas de la escuela de Chicago y Cárdenas remató la fachada con motivos barrocos. Durante la Guerra Civil, su azotea fue observatorio para la Junta de Defensa del ejército republicano y sus paredes sobrevivieron a las bombas del bando nacional.

Hoy mi querida Gran Vía está de cumpleaños y yo aquí en Alicante U.U
Tapeo, cine en la calle y todas las tiendas abiertas, hoy la Gran Vía luce en todo su resplandor!! Un día grande para todo madrileño ahora solo queda que gane esta tarde el R. Madrid jeje...


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