viernes, 26 de febrero de 2010


Llega un punto en la vida en el que oficialmente, eres adulto. De repente ya eres mayor para votar, beber y ser independiente... la gente espera que seas responsable, serio, y adulto.
De cierta manera crecemos, formamos familias, nos casamos, nos divorciamos... pero casi siempre seguimos teniendo los mismos problemas que cuando teníamos 15 años. No importa cuánto crezcamos, o cuánto envejezcamos… Siempre estaremos tropezando. Siempre sentiremos que en el fondo nada cambia y seremos eternamente jóvenes...








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