martes, 26 de enero de 2010

Mi nueva amiga Laura...

Esta mañana me he levantado temprano, tenía una gran cita, hoy veía a Laura. Es una nueva amiga que me he echado que en parte entiende a la perfección temas de mi vida que no tenían lógica ni sentido para mí. Hoy por hoy es la única persona que lo sabe todo de mi vida y la conozco desde hace pocos meses pero hemos conectado y eso me gusta. Hemos pasado horas y horas riéndonos sin parar, haciendo de lo amargo algo divertido, de lo ilógico algo lógico y demás tonterías que nos iban asomando por nuestras cabezas. El primer día que la conocí me dijo “pase lo que pase tu échale la culpa a los hombres” esa frase me encanto y es por eso que aun sigo teniendo contacto con ella. Se ha convertido en mi gran confidente ya que tengo a Sofía y Sonia lejos, ella lo sabe, nuestra amistad es como algo temporal, una amiga por conveniencia en ausencia de mis verdaderas amigas. Hoy hemos hablado de “el chico de la pecera” ya tocaba pero sin tapujos, poniendo en una balanza lo bueno y lo malo. He vomitado todos mis sentimientos, todas mis preocupaciones que ni a mis verdaderas amigas les he confesado aun… Compresiva, tranquila y despidiendo una gran confianza sobre mí persona. Entiende mi expresividad, mi forma de ser y mi manera de afrontar determinados temas, para ella el chico de la pecera tiene nombre, nadie guarda los secretos mejor que ella. Sorprendida sobre mis avances ha dejado caer otro gran consejo “bueno… malo… Isabel desconecta un poco” y lo que ella diga ahora va a misa. Como siempre he soltado mi gran teoría… si el dinero vale un punto, el amor otro punto y la salud otro… ¿Por qué si me falta el amor la suma de todo es cero? Ella que también es tan expresiva como yo no sabía cómo reaccionar a mi gran pregunta, se ha hecho el silencio seguido de un parar de risas. He seguido contando y no había nadie que me callase, mis palabras eran libre de decir lo que me viniese en gana y entre risas y risas han ido llegando las respuestas a tantas preguntas que habitaban en mi cabeza. Hemos discrepado en una cosa y eso me ha hecho gracia pese a todo lo que le he soltado del chico de la pecera, ella quiere que vaya al cumpleaños y no he sabido encajar ese derechazo. Posiblemente esa será la pregunta que hoy me remueva algo en mis adentros ¿Por qué Laura me da pie a ir al cumpleaños del chico de la pecera? Negándome una y otra vez con ciertos argumentos que a Laura no le hacían cambiar de opinión, viendo una luz que yo a estas horas aun no la encuentro y despidiéndose de mi diciéndome “El día 11 quedamos y me cuentas como ha ido el cumple” mi cara un poema, su cara una gran sonrisa! “pero si su frase fue …no me cojas cariño porque no te quiero hacer daño...??” Su sonrisa se mantenía.

No creo que vaya, gran decepción para Laura ya que confía que plante cara al problema pero creo que no hay mucho que rascar en esto y debo por mi salud dejar a un lado todo tipo de sentimientos antes de que me duela más de lo que me duele en este instante. ¿Por qué todo el mundo ve un principio donde yo veo un final? Laura con sus treintaytantos y aun contándole desde el principio de los principios apoya que vaya al cumpleaños aunque siempre dejando una mínima distancia. ¿Esa noche dejo el corazón en casa? No, mejor le pondré una cadena corta para que no se suba por las nubes a soñar como últimamente ha soñado. O también puedo tenerlo en modo apagado para que no reaccione ante estímulos externos y en ese caso ¿para qué voy a ir? Uff… Laura SOS mi mente se ha vuelto a bloquear y creo que no es solo cuestión de hormonas, la cosa va más allá… Tengo que centrarme en mi y gastar las energías en mi, posiblemente solo sirva para estudiar, trabajar y poco mas, no puedo ir andando por ahí regalando sentimientos obteniendo una de cal y otra de arena.

Laura, lo siento pero en este caso la discrepancia que hemos tenido se queda en una negativa, no puedo hacerlo… no puedo dar teniendo en mente “no quiero que me cojas cariños porque no quiero hacerte daño”

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