martes, 29 de diciembre de 2009

Sigo pensando en el fin de semana...

Y le sigo dando vueltas a un fin de semana repleto de largas, intensas y contundentes conversaciones que me han llevado a conclusiones no excesivamente claras pero suficientemente detalladas para seguir avanzando, que al fin y al cabo es el objetivo. Sigo pensando en lo que le lleva a la gente a etiquetar de especial a gente que por ser puede ser un tanto rara y punto. En este fin de semana ha acontecido de todo, lo suficiente para empezar a entender por qué me siento últimamente en la cuerda floja, y es que es normal, cuando se tambalean los pilares más importantes de un bloque de pisos, normalmente tiembla todo el edificio y existe riesgo razonable del estado de los mismos y es que me encuentro desde hace quizás ya, demasiado tiempo, en ese momento de tensión entre mi cabeza y mi corazón, entre el deber y el querer, entre lo lógico y lo estúpido, entre los amigos y los conocidos, entre lo razonable y lo pasional... Se están produciendo cisiones entre ambos lados, radicalmente opuestos, una delgada línea y eso siempre lleva, como siempre digo, "A la teoría del Caos", que en mi caso es mi estado natural desde hace tiempo... ¿El nuevo año cambiará esto? ¿O por el contrario seguiré siendo la especial de la teoría del Caos? ¿La esperanza es una droga que debemos de dejar o es la única que nos ayuda a seguir? Sinceramente no sé, escribo por no callar.

En mi caso voy caminando sobre una cuerda con nudos de hierro, ya llevo varios nudos dejados atrás, mis pies ya comienzan a tener marcas y cicatrices que creo no se borrarán jamás y espero que éstas se vayan haciendo cada vez más presentes y así su dureza consiga que los siguientes nudos de hierro que me encuentre, me hagan cada vez menos daño... ¿Nos tenemos que acostumbrar al dolor para que este duela cada vez menos? ¿Si no olvidamos ni olvidamos como vamos a acostumbrarnos? Y es que como me han dicho este fin de semana, debo dejar de ser el pequeño gatito necesitado de cariño que con cuatro caricias se va contigo puesto que considera que con las migajas sobrantes se debe bastar , para empezar a ser ese gato dañado por la vida que lucha por lo que desea sin dejarse embaucar por los mimos y la dulzura de nadie, puesto que normalmente si no es sincero, ése cariño no deja de ser una manera más de aprovechamiento ajeno que sólo causa dolor incomprensible e irracional... Y es que mi pregunta es ¿Cuánto dolor podemos llegar a aguantar? La realidad es que dicen que de todo se aprende y que precisamente la vida es eso, ir aprendiendo especialmente de los palos, para que con el tiempo tengas cada vez más claro qué esperas de ti mismo, aclarar con exactitud qué anhelas en la vida para así poder luchar por ello a muerte sin que nada ni nadie te pare los píes, esos pies ya endurecidos, curtidos y dolidos por el caminar de la cuerda floja... Mi Nick de estos días “I love me, la mejor relación y más difícil es la que tienes contigo misma”

Pero ¿Dónde queda la duda, el miedo y todas estas excusas baratas que usamos los seres humanos para ir con píes de plomo por la vida y dejando así de arriesgar y luchar? Sin duda el miedo es el camino más seguro de los inteligentes... ¿Y de los valientes? Cada día tengo más claro que soy rematadamente estúpida porque mi miedo en vez de basarse en probar o arriesgar radica en qué pasaría si algún día dejo de probar, de arriesgar y me vuelvo de nuevo una miedosa empedernida llena de corazas y barreras infranqueables, que cambien toda mi forma de ser y me vuelva una más de esas inteligentes que hay por el mundo, una más de esa mediocridad social supuestamente lógica que camina por el mundo machacando al personal... ¿Qué sería de mi? No quiero que nadie me corte mi sed por seguir probando, por seguir creyendo, por seguir luchando, todo eso conforma parte de mi genética tanto actual, como futura y pase lo que pase tengo que conseguir no dejarme llevar por esta moda tan extendida de ir de distante por la vida, sin entregarse absolutamente a nadie por miedo a no sé muy bien qué... Tengo la sensación que últimamente hay algo que saca lo peor de mí, esas lamentables barreras que jamás tuve y que por miedo a destrozarme los píes se están empezando hacer patentes... Las odio... ¿Desde cuándo he tenido miedo a nada? ¿Acaso miedo a que me vuelvan a tirar al suelo? ¿Acaso no he sabido siempre levantarme incluso hasta con más impulso?... ¿Eso es lo peor que puede pasarme?

Seguro que por el camino de la vida a pesar de encontrarme patadas en el culo, puertas completamente cerradas, personas preparadas a escarbar dentro de mí hasta dejarme vacía, tengo claro que llegará un día donde habrá merecido la pena intentarlo y donde seguro encontraré lo que en el fondo busco... Tirar la toalla no ha sido nunca un gesto que vaya mucho con mi forma de ser en ningún aspecto...



See yoU;)

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